martes, 23 de octubre de 2007
Por marcorbez a las 5:35 | INSTITUTO
Instituto cayó ante la C.A.I. por 1-3 como local y renunció Rivoira. La Gloria arrancó ganando a los 27 minutos del inicio con gol de Nadaya, los de Comodoro lo dieron vuelta con tantos de Villegas a los 29 del primer tiempo y de Yocco a los 34 y Rolle a los 39, del complemento.
A la salida de los vestuarios Rivoira confirmó su alejamiento de la conducción técnica del Albirrojo. El entrenador aseguró ser el "responsable directo" de la mala situación del club de Alta Córdoba. Sostuvo que este era "el mejor momento" para dar un paso al costado.
Lo gana el equipo de Comodoro en el segundo tiempo confirmando su racha. Cuando el equipo está en racha, un equipo que venía muy mal de la mano de Zamora, se va el técnico, hay un cambio, por esas cosas que uno no puede explicarse, con los mismos jugadores, con el simple cambio de un técnico, aparece otra realidad. Y se lo gana en el segundo tiempo a Instituto, confirmando del lado de la Gloria que la irregularidad a la que hacíamos referencia está más cercana en la continuidad de la mala producción, de la flaca producción, que de aquellos momentos que ilusionaron después de ganarle a Ben Hur y después de ganarle a Unión de Santa Fe.
Este equipo de Rivoira hoy tuvo un pasaje de buen fútbol en la primera parte del primer tiempo que fue donde apareció el gol de Nadaya en una muy bonita maniobra, una exquisita definción. En los momentos previos de ese gol, hubo encuentros de sus volantes con manejo de Lima, con la personalidad y la solidez de Bergallo, con Saad, con Romero por izquierda, que después se diluyó en intentos individualistas en cualquier parte del campo. Para completar, llegó el gol que le daba una gran ilusión, una gran esperanza, una puerta abierta en el partido.
Pero para mala fortuna de la Gloria lo empató enseguida la C.A.I., no tardó en llegar la igualdad, el emparejamiento del partido. El equipo de Comodoro hizo el gol en un descuido de Instituto. Villegas apareció un minuto después, cuando la gente de la Gloria todavía comentaba el gol... el empate. De allí, parejo hasta el final y en el segundo tiempo sí fue otra historia.
La C.A.I. fue el equipo inteligente, pensante, calculador, milimétrico. La C.A.I. eligió cuándo jugar y cuándo defender. Son las dos caras de la moneda del fútbol: atacar y defender. Fue inteligente para resolver los momentos en los que debía hacer una u otra función.
Instituto se repitió. Por momentos se desorganizó con pelotazos, por momentos exageró en la maniobra individual, por momentos se diluyó, no tuvo nunca esa profundidad, esa llegada clara, esa pelota contra el piso a la que invita jugar Lima que algunas veces se excede en el translado, en el manejo, pero es el hombre más claro, es la única carta ofensiva que tuvo en ese segundo tiempo la Gloria, con un remate largo que el arquero sacó al córner, mejor dicho, la rebotó hacia adelante Trípodi, demostró que era el único camino que tenía el equipo de la Gloria ante esta circunstancia cuando se había cerrado el partido.
¿Cómo calificábamos al partido? Perdible, y lo perdió porque apareció el gol de Yocco, en un córner otra vez se durmió la Gloria, Yocco tomó el rebote del travesaño y de cabeza puso el 1-2. En estas situación dijimos que se veía venir el tercero, la C.A.I. lo podía facturar porque a esa altura ya había entrado Chavarri para complicarle la vida y seguramente la noche porque lo va a soñar Montalvo, ya había afianzado sus líneas en el medio, se animó a tirar los volantes hacia adelante y las contras eran mortíferas. Y apareció el gol de Rolle en un penal mal dado por Sanchírico, mal ejecutada la acción, muy alevosa, que el árbitro juzgó intencional y le permitió el 1-3 sellando el destino del partido.
La C.A.I. lo ganó porque hizo un juego inteligente, lo ganó porque esperó el momento en el partido y lo aprovechó. Instituto lo perdió porque se ahogó en la impotencia, en la falta de ideas, en la repetición, en lo monótono, en lo anodino de un planteo de un juego que por momentos fue a pelotazos.
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